Nuevamente debo decirles gracias a mis queridos compañeros de Tribu.

Ayer en el evento de publicación del libro de los Animales, sentí tan fuerte la presencia de ustedes, tan contenedora y amorosa como siempre, y aún mas.

Ustedes saben que estoy transitando un momento muy especial, que se acercan cambios fundamentales, y que toda esa movilización emociona y a la vez hace surgir todos los parásitos mentales… pero con la ayuda de ustedes siento que voy conducida por ángeles guardianes, hacia la concreción de un sueño.

Y ese sueño será compartido por todos ustedes, tenganlo por seguro. Porque en cuanto sea posible, toda la tribu estará invitada a participar abiertamente de ese rinconcito de naturaleza que estamos diseñando con tanto amor.

Los quiero mucho, los tengo muy presentes en cada momento de creación, al escribir cada palabra de mis artículos y al imaginar cada nueva actividad.

Espero que podamos juntarnos antes de fin de año, para celebrar juntos la magia sanadora de la Unidad  de la Tribu.


Desde su creación, en el año 2008, este Concilio de Tambores ha experimentado muchos cambios.

Cambió el lugar de los encuentros, sumó muchísimos participantes, perdió otros, y sufrió de una inestabilidad crónica, que produjo que en algunos años nos reuniéramos cuatro veces mientras en otros años apenas alcanzábamos a vernos en un encuentro.

Sin embargo, el Concilio persiste.

Cada nuevo grupo de chamanes que egresa de mis Talleres espera ansioso la llegada de la oportunidad de un Concilio, y esto me empuja a volver a reunirlos, pese a cualquier dificultad que se presente.

Entiendo que la razón de esta persistencia es muy sencilla:

y es que el propósito con el cual lancé esta propuesta, allá por el 2008 con un grupo de hermanitos de la tribu, sigue estando vigente:

mantener la red de hermandad nacida durante los talleres, para contar con una red social que continúe conteniendo nuestra búsqueda, nuestros sueños y nuestra necesidad de asistencia, mas allá de las actividades concretas que yo pueda ofrecer a través de mi trabajo.

Mi sueño fue que este Concilio se convirtiera en el punto de partida de una Tribu orgánica, con muchos proyectos floreciendo, con encuentros que estimulen la creatividad de cada miembro, que les permita mostrar sus artes únicas a personas afines y recibir la confianza y el empujoncito de sus pares, con una proyección a la sociedad en la que vinimos a través de actividades solidarias.

Por el momento, el Concilio dista de ser lo que soñé aquella fría tarde del año 2008.

Pero estoy agradecida de que sigue vivo, y mientras eso suceda, tendré la esperanza y la fuerza de que mi sueño se convierta en realidad.

Los espero, a cada momento

Flavia Carrión

Existen muchos objetos ceremoniales que se pueden construir en el contexto de un grupo como nuestro Concilio de Tambores. A lo largo de nuestros encuentros les estaré enseñando algunos, para que de esa manera ustedes los puedan difundir tambien hacia sus propios grupos de alumnos o amigos.

El primero que vamos a conocer (y fabricar!) es la  “Bolsa ceremonial”, tambien llamado “Paquete medicina”.

El paquete medicina es un objeto sagrado entre todos los nativos americanos, tanto de las llanuras, como de la region de los bosques y las tribus de las montañas.

Se construyen en determinadas ocasiones, y según las intenciones del objeto al ser creado. Cada paquete contiene una variada colección de objetos y representaciones de significado espiritual, como pieles de animales, elementos de la naturaleza (plumas, caracoles, frutos secos, piedras), figurinas de animales, etc.

Cuando el grupo vuelve a reunirse para ciertas ceremonias, el paquete se abre y algunos de sus objetos pueden renovarse. Una serie de pasos rituales garantiza que la energia se sostenga a lo largo del tiempo. El paquete puede cambiar de manos para su administracion, pero su poder sanador o transformador alcanza a todo el grupo o clan al que pertenezca. Los miembros de otros clanes no pueden conocer su contenido ni verlo en ninguna instancia.

Un paquete medicina se puede transmitir como herencia generacional y se considera un bien muy preciado que representa la vida espiritual del grupo. Constituye un punto de anclaje para la conciencia grupal.

En nuestro próximo encuentro  construiremos nuestro paquete medicina. Te pido que traigas algun elemento de la naturaleza para aportar a su fabricacion, o alguna figurina de animal que sea pequeña como para incorporar en el paquete.

En la imagen, vemos un momento muy especial: apertura de la bolsa ceremonial durante un ritual Blakfoot.

El Concilio es la manifestación de un sueño que alguna vez tuve…

Poca gente sabe lo bendecida que he sido con esta tarea que el Gran Espíritu me encomendó. Conocer almas tan extraordinarias, seres de tanta luz, niños grandes con tanta belleza y poesía…

Mas allá de que a veces, por esas cosas de los humanos cuando interactuamos, tuvimos que ponernos serios o incluso debatir con la voz en alto, siempre hubo una corriente de amor inexorable entre nosotros.

Sentir ese amor y querer compartirlo con otros es la misma cosa para mi.

Cada grupo fue -y es-, una tribu amada, atesorada en sus miles de recuerdos y matices, un ritmo unico de tambor, una melodía inconfundible. Cada tribu me enseñó a su manera y en cada una dejé mi pedacito de corazón, mi semilla de creación de una nueva realidad, mi aliento y mis contradicciones.

Para los que estamos en este camino con plenitud de compromiso, y dedicamos casi todo nuestro tiempo y energía a generar nuevos canales de comunicación de la sabiduría ancestral, no se trata de sacrificio, se trata de pasión, de la vida misma, de seguir respirando…

por eso, cada último encuentro del taller me preguntaba ¿como hacer para que estas emociones compartidas no se desvanezcan con este final?

¿como hacer para que estos hermanitos, compañeros de la ruta bella y desafiante del crecimiento, se sigan encontrando? ¿como hacer para que se conozcan con las otras tribus, para brindarles la posibilidad de tener un grupo de referencia, gente que los puede entender mejor que nadie, con quien compartir aquel sueño, aquella visión, aquella experiencia de otras dimensiones?

La respuesta obvia hubiese sido “organizar nuevos talleres!”, y tambien hubiera sido la mas “comercial”…pero la abuelita araña tiene otros planes, otras motivaciones y no necesita, al menos por ahora, condicionar sus locos proyectos a un precio. No porque sea la Madre Teresa, sino porque sencillamente: nada me gusta mas que lo que hago. Porque soy lo que ven y nada mas.

Y entonces, una noche desvelada me pregunté ¿que pasaría si multiplicamos las emociones vividas en el taller a través de un encuentro grupal de las tribus?

¿Que tal si generamos entre todos un momento de encuentro entre personas de filosofias similares, con la misma búsqueda y la misma inocencia, con las mismas ganas de creer que es posible vivir de manera armónica con nosotros mismos, con la Naturaleza, con el Universo? un evento gratuito y mensual en donde pueda seguir transfiriendo aquello que mis maestros me están transmitiendo cada día…

Así nació el Concilio de Tambores.

Al primer encuentro asistimos ocho personas pero fue tan intenso!!

Me acuerdo de Caro, de Mabel, Daniel que puso la casa…bueno, ya armaré una galería de fotos para que lo vean.

Después tuvimos un gran avance: Corinne nos prestó su casa para hacer los concilios…le estaré infinitamente agradecida por siempre. Una gran sala, que alguna vez pintamos con nuestras manos, se convirtió en el punto central de las reuniones, con nuestros viajes chamanicos, nuestras danzas, las ceremonias del fuego…

Fue una época maravillosa, llena de encuentros emocionantes y abrazos llenos de sinceridad…

Pero como todo en la naturaleza, ese ciclo terminó, y fue sucedido por un periodo en donde ya no nos reunimos, perdimos la hermosa costumbre de convocarnos; en gran parte fue por mi responsabilidad, por que los desafíos de la vida me condujeron a administrar mis tiempos de otra manera…

Aprendí entonces que en fases de depuración siempre hay recortes, y que -aunque duela- es saludable aceptar las pérdidas como oportunidades de cambio y no como catástrofes.

Sin embargo, el Concilio de Tambores parece tener vida propia, porque logró abrirse camino, y gracias a la ayuda (y persistencia) de un grupo de hermanitos de la Gran Tribu, vuelve a reunirse.

La propuesta es juntarnos en un lugar que ya les anunciaré por este medio, en lo posible cada tres meses, para poder acompañar los ciclos de la Tierra, y compartir ceremonias, rituales, viajes con tambores,un rico mate, cositas dulces, charlas, danzas…todo lo que  nos permita seguir practicando esta espiritualidad natural que hemos encontrado y nos ha hecho tanto bien.

Poco mas puedo decir, mas que agradecerles desde lo mas profundo de mi alma:

- por lo que aprendí junto a ustedes en todas las etapas
- por la amistad permanente
- por permitirme seguir desarrollando la tarea para la que he venido.

Espero verlos a todos muy prontito,

un gran abrazo!

Flavia Carrión